Cierta cantidad de horas atrás me encontraba leyendo un texto en un sitio amigo* en el cual se discutían y fijaban posiciones sobre asuntos referentes a la realidad política de nuestro país.
Allí se estudiaban la forma de tomar decisiones, la elección de un modelo a llevar adelante y las acciones, comportamientos y respuestas por parte de la sociedad para impulsar o criticar una propuesta según el tipo de beneficio o perjuicio que pudiera significar a cada sector.
Como el tema me interesó, este es un blog libre y al fin de cuentas todo tiene que ver con todo, aprovecho el espacio para opinar acerca de esas cuestiones y dar mi punto de vista sobre algunas otras.
El artículo completo lo pueden leer en el link citado más abajo, pero básicamente el relato habla de la complejidad para elegir un rumbo de gobierno y adoptar medidas, describiendo la angosta línea existente entre las reales chances de aplicarlas y los conflictos de intereses: la clásica disputa entre el “no se puede hacer” versus “no se quiere hacer”.
Vivimos en épocas difíciles con comunidades divididas.
En la teoría todos somos argentinos y todos somos solidarios, pero en la práctica podemos encontrar frases del estilo “esos que cortan la calle van todos por el pancho y la coca, hay que matarlos a todos” (taxista dixit) o “esos gordos semianalfabetos del subte cobran 4500 pesos por mes y encima hacen paro” (vecino de la esquina).
Luego de un rato intenta salir a la luz un lado más civilizado y comprometido, pero se sigue confundiendo en la contradicción de las tradiciones frente a nuevas realidades y paradigmas: “ese chico estudia y trabaja, es un ejemplo para el futuro, la juventud no está perdida” (tradición) o “la juventud está perdida, mira ese chico de 10 años robando, ya no hay futuro” (nuevas realidades).
En este contexto tomar una medida se vuelve mucho más complejo aún, los ánimos se sobresaltan y entonces resulta importante definir el papel que debe jugar un estado, por definición o por demanda, para equilibrar esos intereses contrapuestos. Y es aquí cuando no coincido con el autor de aquel texto en la descripción del sistema.
Él habla de una “sociedad basada en la competencia y la acumulación” en la cual se impone el que tenga “más organización y conciencia” a la hora de defender posiciones; y se utiliza como ejemplo el mal estado de funcionamiento de los trenes:
Por un lado, los sectores que se verían perjudicados si el ferrocarril volviera a funcionar en su mejor nivel como transporte masivo de cargas y pasajeros: automotrices, petroleras, colectivos, peajes. Se los describe “actuando corporativamente” para defender sus márgenes de ganancias, mientras los usuarios de estos servicios perjudicados en el día a día “declarativamente están todos” de acuerdo en generar un cambio, pero no ponen el cuerpo a la hora de “organizar y movilizar”.
En esta perspectiva… ¿Siempre se impondría entonces aquel que tenga más poderío económico o de asociación con otros? ¿Somos títeres manipulados y atados a la voluntad del resto? ¿No hay derechos garantizados independientemente de la capacidad de protesta, teniendo en cuenta además que se trata de un servicio público regulado por un contrato?
Además parece que estuviera de moda el tema de cortar calles y rutas para lograr las cosas.
¿No está claro que cortar una calle es violar la ley? ¿Si el de al lado no respeta una norma me da derecho a ignorarla yo también? ¿No hay acaso otros recursos y procedimientos legales junto a organismos destinados a hacer justicia?
Lo que quiero decir es que el estado debe promover el bienestar general, haya o no gente presente en una marcha, y haya o no grupos “haciendo lobby“ por el simple hecho de que hay leyes y un orden social que cumplir... Aquí la complejidad ya no sería tal.
En caso contrario viviríamos en una anarquía infinita.
Link: “Este no es un blog serio”, de Tomás Münzer.
3 opiniones:
Que tal? Lei tu invitacion en el blog de Tomas, y por eso estoy aca. Me gusto lo que escribiste y estoy de acuerdo con muchas cosas que decis.
Protegernos de la ingerencia de los otros –mas poderosos, mejor organizados, fanatizados, la lista es larga- es una preocupación tan vieja como la sociedad. Cesar fue asesinado por esta razon, por poner un ejemplo poco riguroso y a la corrida.
Hasta ahora la mejor defensa que hemos encontrado a lo largo de los siglos es el imperio del Estado de Derecho. Y como bien decis, el legitimo derecho a protestar por algo no supone el detrimento de los derechos de los que no protestan, y por eso por ejemplo protestar cortando una calle va contra los principios del Estado de Derecho.
Algunas personas creen que el humano es un ser malevolo egoista y garronero, y en funcion de eso estan convencidos que lo mejor es que la sociedad sea dirigida “por el camino del bien”, en forma planificada, y repartiendo equitativamente los derechos de cada uno. Naturalmente, esta sociedad ahora convertida en algo parecido a una majada obediente necesita de un pastor, un lider, un prohombre que sepa cual es el “camino del bien”. Desde los socialdemócratas hasta los comunistas y los nazis se inspiran en esta idea. Y todos ellos convencidos que estan haciendo el bien, el “bien comun”. Y aca se crea una paradoja formidable, a mi entender. La paradoja es que, buscando proteger los derechos de los menos favorecidos, se somete a la sociedad al dirigismo o socialiesmo, sin embargo cuanto mayor sea el dirigismo mayor sera la hegemonia de “los poderosos” y peor el sometimiento de “los debiles”. En el mundo “progre” los ricos son cada vez mas ricos y los pobres son cada vez mas pobres. Sin llegar a los extremos intervensionistas como la nacionlalizacion, de empresas, yo me pregunto por ejemplo quien si son realmente beneficiosos elementos buenos y bien intencionados como el “salario minimo”. En la practica el salario minimo pone un precio minimo al trabajo, y esto en vez de darle garantias a los trabajadores termina excluyendo y marginizando a los trabajadores menos calificados que pierden cualquier chance de acceso al trabajo con ese tope que sera ocupado por los que tienen mejor formación.
Perdon si me fui un poco largo.
Bueno, no voy a ser extenso porque sería redundar en lo que ya dije, pero las leyes y los derechos son conquistas sociales, no es que se establecieron porque, por ejemplo, un día un tipo se levantó de buen humor y dijo, "ah, voy a establecer el voto universal", no, hubo luchas sociales, manifestaciones, gente en la calle, inclusive para ganar algunos derechos hubo vidas sacrificadas, de ahí uno da cuenta de que un derecho o una ley es la resultante de una lucha ganada. Por ahí leo que se habal del "estado de derecho", y qué es el estado de derecho? porque hay que tratar de evitar usar categorías o postulados absolutos, en algo tan relativo y complejo como el funcionamiento de una sociedad, lo que es el derecho para unos no lo es para otros, o el estado de derecho para unos no lo es en otro país, la ley no es algo inmutable, eterno, inmaculado, es resultado de luchas sociales, de conflictos de intereses, etc., por eso van cambiándose y modificándose, como se cambian las constituciones, por ejemplo, indican qué sectores son dominantes en ese momento y hacia qué proyecto van, hay que contextualizar más en la historia, porque todo sale de ahí, no hay nada infinito, ni las leyes.
Tomas: Para quienes creemos en el “Derecho Natural”, basado en “imperativos categoricos” y por tanto ajenos a cualquier elemento empirico, resulta superlativamente ironico, saracastico y hasta triste que justo 20 años después del 9 de noviembre del 84 pretendas desconocer el concepto de Estado de Derecho desde una concepción materialista de la historia.
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